Si cantas al orate, a la razón
y a la luz que suaviza a la tiniebla
podría ser porque decoro y niebla
con ternura abrigaron la ilusión.
Y cántale al maldito, al corazón
evacuando la esencia entre lo inerte.
Ponle luz a la cábala y la suerte
para que rían luna y cautiverio.
Siembra en tus ojos arpas y salterio,
canta a la vida y húyele a la muerte.
Ramón Espino Valdés
República de Cuba.
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